El CB Ciudad de Melilla nace a finales de 1980 en el Colegio Público Ciudad de Melilla, situado en la calle Salvador Tomasetti, en pleno barrio de Las Delicias. En una época en la que casi nadie practicaba y apostaba por el baloncesto en Málaga, un grupo de profesores y padres de alumnos del colegio deciden fomentar la práctica de este deporte entre los alumnos del centro. La edificante dedicación de algunos profesores, secundados con euforia por una nutrida piña de jóvenes y adultos de las barriadas colindantes, hicieron realidad una idea que, después de 34 años, continúa vigente en el baloncesto base malagueño. Mención especial merecen Benito Jiménez Rodríguez, José Luis Rodríguez Monzón y Rafael Leiva Jiménez, verdaderos impulsores de este proyecto, que durante muchos años se ha mantenido de manera totalmente altruista.

Tras unos primeros años de rodaje se constituyó como club el 28 de octubre de 1987, siendo su primer presidente José Román Amores. Para entonces ya estaban asentadas las bases del que se convertiría en uno de los lugares de referencia dentro del baloncesto base malagueño. De la existencia de un único equipo, un infantil femenino, se pasó pronto a disponer de equipos en todas las categorías, tanto masculinos como femeninos. Y del primer logro deportivo, campeón de los Juegos Deportivos Municipales en la categoría cadete masculina en 1989, al más reciente, campeón en la misma competición y la misma categoría en 2013. Los 34 años de baloncesto ininterrumpido en el barrio de Las Delicias también han deparado otros éxitos mayores. La participación del club en las competiciones organizadas por FAB Málaga ha sido constante y algunas de sus generaciones lograron alcanzar éxitos como el de campeón provincial en la categoría cadete femenina y cuarto puesto en el Campeonato de Andalucía (1990/91), subcampeón provincial en la categoría cadete masculina (1995/96), infantil femenina (1996/97) y juvenil masculina (2003/04) y una participación en la fase Intersector del Campeonato de España, con el equipo infantil femenino que quedó subcampeón de Málaga y tercero de Andalucía en 1997. Otro de los logros más meritorios fue la ‘Nike School Cup’ ganada en 2000 por el equipo infantil masculino y su quinto puesto en la Fase Nacional. Además, la fuerza que el baloncesto femenino ha tenido tradicionalmente en el club ha llevado a disfrutar de un equipo en Segunda División Nacional en dos épocas diferentes de su historia. El trabajo diario en el patio del Ciudad de Melilla ha permitido además que se forjen jugadoras cuyo buen nivel les ha permitido formar parte de diversas selecciones andaluzas e incluso nacionales. Así, hasta un total de seis  ‘melilleras’ han vestido la camiseta verdiblanca, mientras que tres de ellas han llegado a lucir la española. Junto a ellas, han sido decenas los jugadores y jugadoras que han promocionado a una categoría superior una vez han alcanzado la condición de sénior, militando en diversos equipos nacionales de Liga EBA, Primera y Segunda Nacional, masculina y femenina. Cantera de jugadores y, por supuesto, cantera de entrenadores. Y es que en el patio del Ciudad de Melilla han dado sus primeras instrucciones desde el banquillo algunos de los mejores técnicos del baloncesto base malagueño, pasando a formar parte después del organigrama de clubes como el Unicaja. En la actualidad, el director de cantera de Novaschool, el segundo entrenador del infantil del Unicaja y los entrenadores del Clínicas Rincón Alhaurín de la Torre y del CB Andersen, ambos de Primera Nacional Femenina, tienen pasado ‘melillero’.

Tradición y amor por el baloncesto son los ingredientes básicos del CB Ciudad de Melilla. Más de treinta años dedicados a impulsar este deporte en la zona oeste de Málaga. Jugadores como Berni Rodríguez, Carlos Cabezas, Germán Gabriel y Ricardo Guillén han pisado, como rivales, nuestro patio en su camino hacia la élite. Árbitros como Daniel Hierrezuelo han dirigido también aquí muchos encuentros de base. Y cientos de jugadores y jugadoras han vestido la camiseta negra y amarilla que nos distingue. Baloncesto y valores se unen en nuestro patio para dotar al barrio de una herramienta con la que integrar y educar a través del deporte en un ambiente sano y familiar. Las puertas están abiertas para todos. Nosotros estaremos encantados de que siga creciendo la familia ‘melillera’. Tras unos años de crisis en los que se llegó incluso a plantear la posibilidad de cerrar las puertas del ahora instituto, un grupo formado por ex jugadores y ex entrenadores del club, además de jóvenes interesados en el proyecto ha conseguido revitalizar la entidad. Ya son más de cien los jugadores con los que cuenta el club y se ha vuelto a participar en alguna categoría a las competiciones FAB. Nuestro patio sigue vivo y así pretendemos que siga, al menos, otros treinta y tantos años más.